Vida de campo
Fotografías de otra existencia
En algún momento por ahí del giro al siglo veinte, comenzamos a ver la vida de campo como una realidad alterna. Incluso, diría, como un sueño. Algo distante que supera el ajetreo urbano con la quietud de tierra amplia y poco poblada.
Cuando hablo en plural—y, controversialmente, me incluyo—, pienso en los citadinos; esos que ocupan gran parte de las páginas en medios tradicionales y cuyas historias se han vuelto en las principales en la consciencia colectiva. Esos que logran poner a la vida de campo como un otro; algo ajeno. No negativo, pero sí distinto, lo que, muchas veces, implica la misma cosa a manera de eufemismo.
Como todo otro—como toda oposición a la norma—se presta a generalizaciones. El campo, por ende, termina siendo un concepto abstracto al que aferrarse un par de ideas como las de una vida más quieta, más calmada y, en una sociedad que se mueve por dinero, una vida más pobre. No quita que se haga en un sueño; que el citadino anhele irse de su ciudad, comprar una granja y vivir fuera del tráfico, al fin.
Ese giro en la imagen generalizada me parece inaudito. Más aún al considerar que, casi la mitad del planeta vive en el campo; en lo rural. Es un número que se va achicando, eso nadie lo negará. Pero es un número tan considerable que no debe ser visto como un alterno, nada más. Existe por sí mismo. Se levanta por cuenta propia.
Las fotos de esta semana son, a su manera, una serie de instantes de este vida que, en la ciudad, nos hemos figurado como alterna. Tienen, como sujeto, a un solo campirano—por forzar un antónimo a citadino—. Son fotos de la nobleza de esa vida, pero también del arduo trabajo que conlleva. Aunque no aparece, también se siente, latente, algo de su crueldad; la tensión entre cuidar animales y saber que, algún día, tendrán que matarlos para sobrevivir.
Nosotros en Perpetuo llegamos a Victoria Huelin, la fotógrafa, por medio de Substack. Vimos una publicación de sus fotos y quedamos fascinados con su ojo para lo cotidiano. Quisimos abrirle las puertas para publicar del tema que quisiera. Nos compartió un fotoreportaje sobre esta vida alterna que ocurre en el campo.
Ella ya escribió de ellas en palabras que superan, por mucho, todo prólogo que podríamos darles.
Por ello, compartimos su escrito y, acto seguido, las fotos que tanto dicen de esa realidad que muchos solo imaginamos.

















Todas las fotos son de Victoria Huelin.






